Quien Soy?
Soy Yaritza Luciano: esposa, madre, entrenadora personal y coach de nutrición certificada .
Mi camino en el mundo del fitness no comenzó desde la motivación ni desde la perfección. Comenzó desde el cansancio, desde sentirme desconectada de mi cuerpo y de mí misma, sosteniendo demasiadas responsabilidades y olvidándome poco a poco de quién era. Como muchas mujeres, aprendí a seguir adelante aun cuando no tenía energía, a cumplir con todo antes de preguntarme cómo estaba yo y fue en ese punto donde entendí que algo tenía que cambiar.
Decidí tomar acción. No desde la prisa, sino desde el amor propio. Empecé a entrenar, a crear hábitos, a educarme y a entender que el cambio real no nace de exigirte más, sino de aprender a sostenerte mejor. Ese proceso no solo transformó mi cuerpo, transformó mi forma de vivir. Fue ahí, donde comenzó a sembrarse una idea que no me soltaba: la posibilidad de convertirme en entrenadora. No como un título, sino como una forma de acompañar a otras mujeres desde la experiencia real, desde lo vivido. Poco a poco entendí que lo que estaba aprendiendo y construyendo para mí, también podía convertirse en una herramienta para ayudar a otras.
Justo en medio de ese proceso, la vida me enfrentó a una de las pruebas más duras que he vivido: mi hijo fue diagnosticado con cáncer. Llegó el dolor, la incertidumbre y las noches sin dormir. Días largos en el hospital y una realidad que lo cambió todo. Aun así, no me detuve, continué estudiando, preparándome y creciendo, no desde la prisa, sino desde la necesidad de mantenerme fuerte como mamá y como mujer. Fue en ese punto donde entendí que, incluso atravesando una situación tan difícil como esa, seguir cuidándome y persiguiendo mis metas era una forma de amor propio y de amor hacia mi hijo.
Comprendí que esa vivencia real podría convertirse en un puente para acompañar a otras mujeres que enfrentan retos reales en su vida diaria y que, aun en medio de todo, deciden seguir cuidándose. Porque cuidarse no las hace menos madres ni menos mujeres sino todo lo contrario: cuando una mujer está bien y se sostiene a sí misma, tiene más fuerza y presencia para cuidar mejor a quienes ama.
Hoy trabajo con mujeres que sostienen demasiado, que se exigen más de lo que se cuidan y que saben que necesitan algo distinto. Mujeres que no buscan perfección, sino equilibrio, dirección y un acompañamiento genuino.
No prometo cuerpos ideales ni cambios rápidos. Prometo un proceso consciente, estructura clara y un acompañamiento que respete tu ritmo, tu historia y tu realidad.

